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martes, 17 de abril de 2012

Mi viaje a La Mancha

La provincia de La Mancha es una antigua provincia española, oficial desde 1691 hasta 1833. Históricamente se ha asignado a La Mancha al territorio que se delimitaba desde los Montes de Toledo hasta la falda occidental de la Serranía de Cuenca, el Valle de Ayora y Altiplano de Yecla; y desde La Alcarria hasta Sierra de Segura y Sierra Morena, entrando en esta demarcación la denominada Mesa de Ocaña y del Quintanar, los partidos de Belmonte y San Clemente, y los terrenos de las Órdenes militares de Santiago, San Juan y Calatrava, con toda la Sierra de Alcaraz.
Eran sus confines: al Norte, la Provincia de Toledo, al Este, los reinos de Valencia y Murcia, al Sur, los de Córdoba y Jaén; y al Oeste, las provincias de Extremadura, extendiéndose 53 leguas de Este a Oeste, y 33 de Norte a Sur.
Posteriormente, se vio que se necesitaba definir una nueva provincia con el claro objetivo de una mejor gestión administrativa y judicial del antiguo Reino de Toledo, debido a la gran distancia que separaba a muchos de sus pueblos de esta capital. Por lo que, una buena parte de La Mancha procedente de este Reino, sirvió de base para elaborar el marco de una nueva provincia, partiendo de lo que se suponía como La Mancha geomorfológica, entendida como llanura rasa y árida, pero fundamentada, además, en antecedentes históricos y culturales (aspectos culinarios, líricos, consuetudinarios, etc.. ).

[editar] Orígenes, expansión y disolución

Hasta el siglo XVI, la parte oriental fue comúnmente denominada Mancha de Monte-Aragón, por llamarse así la sierra que media entre Chinchilla y el reino de Valencia, y el resto, simplemente Mancha; más tarde se dividió también en Mancha Alta y Mancha Baja, según el nivel y curso de las aguas fluviales, comprendiendo, la primera, la parte NE. desde Villarrubia de los Ojos hasta Belmonte, y la segunda, la parte SO., incluyendo los campos de Calatrava y de Montiel, pero dependientes ambas del reino de Toledo, salvo algunas jurisdicciones especiales enclavadas en la misma (señoríos).
Así continuó hasta que, en el año 1691, considerando el Gobierno que el reino de Toledo tenía demasiada extensión para ser bien administrado, creyó conveniente dividirla en dos, y segregaba de él los partidos de Alcaraz, Almagro, Ciudad Real, e Infantes, para formar la primera fase de la provincia de la Mancha, pero que en 1765, llegó a reducirse a 3 partidos: Ciudad Real-Campo de Calatrava, Infantes-Campo de Montiel y Alcaraz, como antigua provincia o Mancha histórica cuya expresión cartográfica dejó plasmada Thomás López, cuya capital era Ciudad Real, sin que los demás terrenos tradicionalmente manchegos del sector norte y orientales, no comprendidos en esta primera agrupación, perdieran por esto la denominación geográfica que hoy conservan.
Por lo que, algún tiempo después, en una segunda fase, por Orden de S.M. por el Conde de Floridablanca de fecha 22 de marzo de 1785, también se incorporarían otros pueblos de la Orden de Santiago, que componían la Mesa del Quintanar de la Orden; Y posteriormente, en 1799, municipios del gran priorato de San Juan, pertenecientes también a la provincia de Toledo. Por lo que los municipios integrados en esta segunda fase componen en parte lo que se conoce como Mancha Moderna.
Después de estos arreglos y organizaciones, esta provincia fue enteramente disuelta por el Real Decreto de 30 de noviembre de 1833 (como sucedería con Cartagena). Los municipios que la componían se distribuían en 4 provincias distintas, agregándose parte de ellos a las existentes de Cuenca y Toledo, pero también integrándose en provincias de nueva creación, como las de Ciudad Real y Albacete. Por esto se reconoce actualmente a la región de La Mancha, como una "región prófuga" dispersa entre estas provincias.Fotografias Manuel Carmona, fuente WIQUIPEDIA

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